Finalmente, Shakira sale triunfante del problema de supuesta evasión ante la justicia española. La Audiencia Nacional, una jurisdicción en Madrid especializada en asuntos financieros complejos, dispuso a mediados de abril “la anulación de la liquidación practicada y la consiguiente devolución de las cantidades ingresadas (...) más los intereses legales” del ejercicio fiscal de 2011, según un documento al que tuvo acceso la AFP.
La suma total que habrá que reembolsar a la estrella mundial superará los 55 millones de euros, más de 64 millones de dólares, según el documento.
Shakira llegó a comparar a la Agencia Tributaria española con la Inquisición y celebró la decisión, que según su opinión puso las cosas en su lugar."Nunca hubo fraude, y la propia Administración nunca pudo demostrar lo contrario, sencillamente, porque no era cierto. Se me ha tratado como culpable, se ha filtrado, distorsionado y amplificado cada paso del proceso, y se ha utilizado mi nombre y mi figura pública para enviar un mensaje amenazante al resto de contribuyentes”, dijo la cantante. Shakira añadió que espera que el fallo cree precedente para miles de ciudadanos anónimos que son aplastados por un sistema que presume su culpabilidad.
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El inicio de los conflictos tuvieron que ver con la residencia fiscal de la cantante colombiana, que en el 2011 empezó una relación con Gerard Piqué. Pero en aquella época, ella no dejaba de desplazarse por todo el mundo debido a su carrera.
Shakira siempre ha afirmado que se estableció de manera permanente en Barcelona a finales de 2014, antes de trasladar en 2015 su residencia fiscal de Bahamas a España, justo antes del nacimiento de su segundo hijo.
Pero el fisco español no lo veía de la misma manera y la acusaba de no haber pagado sus impuestos en España en 2012, 2013 y 2014, pese a haber residido esos años más de 183 días al año en el país, umbral a partir del cual una persona es considerada residente fiscal.
La cantante llegó en 2023 a un acuerdo de última hora con la fiscalía, y evitó así un juicio por los presuntos delitos fiscales en esos años que prometía exponer su vida privada. La cantidad que se le debe reintegrar engloba el impuesto sobre la renta (que suma más de 24 millones de euros), la multa impuesta en su momento por infracción “muy grave” (casi 25 millones de euros), el impuesto sobre el patrimonio de 2011 (2,6 millones) y la multa correspondiente a este último (2,7 millones). A esta suma deberán añadirse los intereses.