Durante el podcast de Oprah Winfrey, Kristin Cabot contó el impacto que tuvo para su vida y la de su familia un instante capturado por la “kiss cam” durante un concierto de Coldplay. El video que se hizo viral mostró a la mujer abrazada con su jefe durante el evento y las imágenes tuvieron una devastadora repercusión.
“Siento la responsabilidad de por esas personas -que pasaron por situaciones similares- de compartir cómo es realmente cuando las personas a la ligera comentan, comparten, dan like y el daño que realmente pueden hacer”, dijo Kristin sobre la razón por la que decidió aceptar la entrevista.
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La afectada explicó que tras aparecer junto a Andy Byron —entonces director ejecutivo de la empresa tecnológica donde ambos trabajaban— en la pantalla gigante del Gillette Stadium, se desató “una ola de comentarios, memes y campañas de odio que nunca imaginé posibles”.
Aseguró por otro lado, que “ambos estábamos separados de nuestras parejas antes de ese concierto”, y señaló que la reacción pública fue “desproporcionada y misógina”. Mientras Byron no fue objeto del mismo escrutinio, ella enfrentó amenazas, acoso y cuestionamientos públicos sobre su integridad profesional. “El castigo social que recibí estuvo cargado de violencia. Fue mucho mayor que mi error”, expresó al tiempo de reconocer que estuvo mal lo que hizo.
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“He pagado un precio inimaginable y nadie merece este nivel de odio”, sentenció la mujer. Tras la difusión del video, recibió mensajes ofensivos, llamadas constantes y amenazas, además de la divulgación de su dirección por una radio local. “Tuvimos paparazzi en la puerta, desconocidos mirando por las ventanas, amenazas de muerte y acoso a mis hijos. Todo porque cometí un error, pero no uno que mereciera esto”. Este nivel de hostigamiento no solo le afecto a ella sino también a su familia: “Mis hijos tenían catorce y dieciséis años. Quise protegerlos, pero resulta imposible cuando gritan fuera de casa y revelan tus datos personales”, confesó Cabot.