Britney Spears mostró signos de alteración luego de una serie de pruebas de sobriedad realizadas por la Patrulla de Caminos de California el 4 de marzo y fue ingresada en la cárcel del condado de Ventura por conducir bajo los efectos de una combinación de drogas y alcohol.
Fuentes cercanas a la cantante aseguran que ha recaído en el consumo adictivo de medicamentos controlados. En sus memorias de 2023, The Woman In Me, Britney Spears afirmó que “nunca tuvo un problema con el alcohol” y que su “droga de elección” era el Adderall, utilizado para tratar síntomas de TDAH.
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“Las pastillas son su verdadero punto débil”, afirma una fuente, quien añadió que, tras el fin de su tutela, dejó de someterse a pruebas antidopaje, momento en el que “volvió a caer en viejos hábitos”. “Ha estado lidiando con esto en privado desde hace dos o tres años”, añade.
La situación comenzó a agravarse cuando empezó a pasar largas temporadas en México (celebró sus dos últimos cumpleaños en el país; en un video publicado en diciembre de 2024 en Instagram, dijo que se había mudado allí para escapar de los paparazzi en Estados Unidos). “Ese entorno no le hacía bien”, asegura. “Tenía acceso a todo tipo de pastillas y no había nadie que realmente controlara la situación”, mencionó la fuente.
Otro informante señala que sus viajes a México ya habían encendido alarmas desde 2024, ya que acudía a farmacias para conseguir pastillas, incluido Adderall, debido a que es más accesible que en Estados Unidos.