Lu Sapena y su emotiva descripción de la lactancia materna

La nueva mami señaló que la lactancia "es un desafío, un acto de amor y conexión". Lucía contó cómo es su día a día con Facundo, quien llegó para iluminar la casa.

Hace apenas una semana que Lucía Sapena y Diego Maldonado tuvieron a Facundo y están cada vez más enamorados del pequeño. La conductora de tevé describe su vivencia como mamá primeriza y cuenta la forma en la que cambió su vida.

"En mi nueva vida... por un buen tiempo existen pocas horas de sueño, no hay maquillaje, peinados, esmaltes ni accesorios. Las entrevistas en la actualidad son todas al mismo actor y no hace falta hablar, las preguntas y respuestas pasan por los ojos y el contacto con la piel", escribió Lu, adjuntando una foto en la que aparece amamantando a Facu.

En otro punto, se refirió a la lactancia materna como "un desafío, un acto de amor y conexión" entre la mamá y el bebé. "La lactancia no debe doler, no debe ser un sufrimiento, la posición de bebé y la buena postura son claves para un buen agarre", enfatizó en su posteo.

Facu llegó para iluminar la casa Maldonado-Sapena y ser el hermanito humano de Luna, la hijita perruna de Lu y Diego. Días atrás, Lucía había contado que el pequeño nació el mismo día que su mamá, a quien recuerda con amor.

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1 Familia completa al fin♂️♀️ Lunita se pasa mirando a Facu y controlando.❤️❤️❤️❤️ El jueves, justo la tarde en que se vino la lluvía y el frio decidió regresar, a nosotros nos dieron el alta. Mientras Diego arreglaba los detalles finales con tesoría del hospital ( que por cierto desde el segundo día de internación exigían el pago parcial de la cuenta, pero bueno, es una queja a parte con la Costa que ahora no va al caso de este romántico post) me quedé sola con Facu en la pieza y por primera vez después de esos días sedada y llenas de vías de sondas , pinchazos y una infinidad de remedios pude dimensionar la magnitud de ese pequeñito gran regalo del cielo que dormía en la cunita de la habitación donde no había podido darle la bienvenida que se merecía, los besos, abrazos y amor que me hubiese gustado darle los primeros días y lloré, lloré por todo lo que no había podido llorar. Me vino el miedo en su máxima expresión con el pánico de no saber si podría cuidar esta nueva vida y honrar este regalo que me están dando. Durante el camino a casa que se hizo eterno por ir despacito y escoltados por mi cuñado que nos ayudó a traer a casa los regalos que nos llegaron al hospital, lloré de preocupación por el frio y de la incertidumbre de cómo tomaría Lunita la llegada de Facundo. (Continúa en la siguiente foto)

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