Diez efectos en el cerebro por pasar la noche sin dormir

Hay días en que no pegamos un ojo en toda la noche, ya sea por preocupaciones o por algún otro motivo. Lo cierto es que no hacerlo correctamente por las noches nos pasa la factura al día siguiente a nuestro cuerpo. Te contamos las principales.

La falta de sueño durante las noches y las horas recomendadas tiene consecuencias muy evidentes durante nuestro día a día: tener ganas de dormir todo el tiempo, irritabilidad, cambios de humor, ansiedad.

El portal digital Muy Interesante hizo un recuento de 10 efectos muy relevantes, te contamos cuáles son:

Disminuye la atención

Después de una noche privada de sueño, la persona puede encontrarse dispersa y con dificultades para centrarse en un objetivo. Según estudios de neuroimagen realizados en la Universidad de Pensilvania (EE. UU.) se revelaron que esto se debe a una disminución de la actividad en las neuronas de la corteza prefrontal, que mantienen la atención continua. Esta área del cerebro se ocupa de reconocer la información nueva en el entorno y de concentrar la atención en los acontecimientos importantes. No solo eso: la velocidad de reacción de nuestra materia gris también se reduce significativamente tras veinticuatro horas de vigilia.

Se altera el reloj biológico

No dormir una noche es más que suficiente para la actividad de los genes que controlan el reloj biológico de las células se altere. Esos cambios epigenéticos –modificaciones reversibles en la expresión del ADN– afectan de inmediato al control de los niveles de azúcar en sangre tanto en el tejido graso como en los músculos, según una investigación de la Universidad de Upsala, en Suecia. Y lo más preocupante es que eso incrementa el riesgo de padecer diabetes.

Ansiedad

Pierdes neuronas

Un estudio del mismo centro sueco publicado en la revista Sleep, revela que no dormir aumenta los niveles sanguíneos de dos moléculas indicadoras de daño neuronal: la NSE y la S-100B. Es decir, la falta de sueño hace que se pierda tejido cerebral. En trabajos anteriores se había apreciado que en las personas con dolencias neurodegenerativas la concentración de estas dos proteínas es superior a lo normal.

Aumenta la necesidad comer a todas horas

Con ayuda de la resonancia magnética, los científicos demostraron que una jornada sin sueño provoca que las neuronas del área del cerebro relacionada con el deseo de comer, la corteza cingulada, se activen con más intensidad de lo normal. Además, la falta de descanso altera la concentración en sangre de grelina, la hormona del apetito, precisamente la que impulsa de manera inevitable a visitar la heladera de madrugada cuando hay insomnio.

Te preparas para la pelea

Sin horas de sueño es lo más probable que haya discusiones con la pareja, según comprobaron Amie Gordon y sus colegas de la Universidad de California, en Berkeley (EE. UU.). Tras estudiar a cientos de compañeros sentimentales, llegando a la conclusión de que la falta de descanso nocturno reduce notablemente la capacidad de manejar conflictos. Los nervios están a flor de piel y es mucho más fácil que salte la chispa.

Se adoptan decisiones temerarias

Científicos de las universidades de Berkeley y Harvard (EE. UU.) comprobaron que el insomnio aumenta a corto plazo la euforia y la predisposición a ser arriesgados en sus resoluciones. Tanto es así que Matthew Walker, coautor del estudio, recomienda que profesionales como los médicos y pilotos de aerolíneas no adopten una decisión si pasan veinticuatro horas sin descansar, porque "no son totalmente racionales".

Ansiedad

Estás nervioso/a

Tras una fiesta, los ojos están abiertos por el aumento de dopamina, neurotransmisor que también ayuda a seguir motivados a pesar de la fatiga. Sus efectos son como los de las anfetaminas, según un trabajo en The Journal of Neuroscience. Pero la cantidad segregada con el fin de compensar la falta de sueño no es suficiente para evitar los déficits cognitivos de quien no ha pegado ojo.

Riesgo de alzheimer

Mientras se duerme, las proteínas beta-amiloides que durante el día se acumulan en el cerebro –y que están relacionadas con el alzheimer– se eliminan hasta reducir a mínimos su concentración. Sin embargo, una jornada sin dormir impide que se produzca esa limpieza, lo que aumenta el riesgo de padecer demencia, como sacaba a la luz un estudio holandés en JAMA Neurology.

Se altera la memoria

Cuando se pasa una noche sin pegar ojo, la mente falla: la formación de falsos recuerdos aumenta y la tendencia a incluir en nuestra descripción de unos hechos detalles erróneos se incrementa. Tan evidente es el efecto que, según una investigación publicada en el Journal of Sleep Research, no es aconsejable escoger como testigos en un juicio a quienes presenciaron un crimen después de una día en vela.

Problemas al conducir

Después de pasar un día sin dormir, es aconsejable evitar ponerse al volante, incluso si no se ha ingerido ni una gota de alcohol. De acuerdo con un estudio de la Universidad Metropolitana de Mánchester, en el Reino Unido, los movimientos horizontales de los ojos y los de las manos sobre el volante se desincronizan tras un día completo sin descansar, por lo que es más fácil perder el control del vehículo.

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